Ruben Rios “MR PACHANGA” Mi Vida, Continuación #5

Le pedí, que en el caso de que algunos de esos artistas especialmente los bailarines, nos visitaran, fueran precavidos con sus expresiones.

Nosotros teníamos que trabajar ese domingo, que sería nuestra primera actuación en ese sitio estrenándolo, de las 6 pm, hasta las 10,30 pm, donde habíamos ya pedido permiso en el Impala Club, donde trabajábamos en la playa, para que a las 10.00 pm comenzara un trio y nos cubriera hasta las 11, en que nosotros comenzaríamos. Quedamos en ese trato

A las 6 pm comenzamos a tocar, con el local de unas 150 personas, lleno a totalidad. Fue un verdadero éxito. Pero como a las 9 pm, terminamos una tanda donde todos bailaban y se divertían. Y nosotros contentísimos, pues estábamos abriendo una nueva plaza adicional.

Cuando terminamos de tocar, todavía no se había conectado la música indirecta, para nosotros descansar hasta la próxima tanda a las 9.30, donde tocaríamos unos 45 minutos sin parar, y de pronto sucedió lo inesperado.

Uno de los bailarines, y una de las bailarinas, se venían acercando, por aquel enorme y solitario pasillo, hacia la puerta de entrada, discutiendo en voces muy altas, y antes de llegar, se escucho la voz del susodicho que grito: Hija de la tal por cual, y ella le respondió, y tu Mari….Peeeee y siguieron los insultos, acompañados, de grocerias y palabras obcenas de altos kilates como a mí me ronca La Perestroika, y a mí el par de OV…..para que seguir narrando.

Nosotros nos miramos y quedamos mudos, y dentro del local cuando inmediatamente se sintió la primera voz en una mesa, diciendo: Por favor me trae la cuenta, y como si fueran fichas de domino, siguieron las demandas, la cuenta, el ticket, la cuenta, y en menos de 15 minutos, nos quedamos nada más que el Bartender, Los Waiters, el americano dueño del local y nosotros los músicos. Yo solo le dije a Panchito. Por favor, dile al Señor que nosotros hemos terminado, que si quiere nos pague, y si no, nos da igual. El americano fue tan decente, que nos pago, lo que nos correspondía, y nos pidió disculpa. Como narre anteriormente DEBUT Y DESPEDIDA.

Pero mi gran tarea, fue tratar de explicarles a aquellas familias, lo que había pasado, y recobrar ese público para futuros eventos.

En Octubre de 1962, se desato la famosa Crisis de Octubre, y se pensaba que ya pronto Cuba iba a ser libre. Muchos cubanos radicados ya en Miami, y que soñaban

Con el regreso a Cuba, dejaron de asistir a los centros de diversiones, guardando dinero, para su regreso a la Isla. Otros muchos, compraron pasajes con anticipación, a la línea aérea Panamerican. Dinero que no fue re-embolsado, al no producirse ese hecho. El caso fue, que todos los centros donde nos presentábamos los artistas cubanos, fuimos afectados, disminuyendo el apoyo del público que nos patrocinaban.

Muchos centros, tuvieron que cerrar sus puertas. En Enero de 1963, tome la decisión de trasladarme definitivamente a New York, donde permanecí un promedio de 2 años. En 1965, regrese a vivir a Miami, pero sin dejar abandonada la plaza de New York.

Ahí comenzó, un nuevo ciclo de mi carrera en Miami. Primero soy contratado para actuar en El Albion Hotel, con una pequeña banda dirigida por un muy buen pianista llamado Moises Manrique, a quien había conocido en uno de los viajes que había dado anteriormente a Miami desde New York, con su banda donde también actuaban dos jóvenes músicos súper buenos, Manolito que tocaba el bajo y no pasaba de los 20 años, muy responsable y muy buen músico, y Pablito, quien tocaba la batería, y que estaba esperando su primer hijo, también fantástico músico. Mas otros músicos también ejemplares.

Pablito y Manolito, por razones familiares, no pudieron acompañarnos a New Orleans para cumplir un muy buen contrato en un sitio llamado La Ronda, propiedad de un Señor muy buena persona llamado Ruperto, que ya estaba radicado allí, el también era cubano. Pues me voy a actuar a New Orleans, y entre estos otros nuevos músicos se encontraba Ernesto Grenet….Que personaje, que maravilla, tocando la batería, y yo despistado como siempre, viajando a la luna, admirándolo, pues era parte fundamental de los éxitos que el grupo y yo, estábamos cosechando en New Orleans, pero sin enterarme de que el era el autor de una pieza musical que a mi siempre me ha encantado, “Drume Negrita” pues siempre había creído que era de la autoría de Eliseo Grenet, indiscutible autor de tantas famosísimas piezas musicales cubanas, y ni por la mente me paso, que él era el hermano de Eliseo.

Que fiasco. Que incultura musical la mía. Ja…Ja…Ja…

Si notaba que cada vez que yo cantaba Drume Negrita, que la ligaba después con Ritmo de 6 por 8, y que bailaba y cantaba una canción afrocubana que se la había escuchado en Cuba todos los domingos a Mercedita Valdés, con la orquesta de Obdulio morales, y que dice Babbá Oma, Oma Oma Oma, Omainsellé..Omainsellé Omainsellé, me parecía que Ernesto la tocaba con mucho mas enfasis que las otras muchas que yo interpretaba.

Cuando teníamos el descanso, que íbamos al bar a refrescarnos, yo siempre le decía, oye Maestro estuviste genial en el Drume Negrita, el sonriente me daba las gracias, y una palmadita en el hombro. Pero jamás me aclaro, que de ese tema, el era el autor. Que modestia, que gran hombre, y yo que Imbécil…Ja…Ja…Ja…

 

A mi regreso a Miami, soy contratado para actuar en un nuevo lugar muy bonito, llamado El Johnny 88, donde el insigne coreógrafo cubano, Gustavo Roig, se presentaba con la revista musical, 6 lindas cubanas, titulo dedicado a las 6 provincias de Cuba. Actuando y compartiendo honores esa vez con Tete Machado, que representaba a Pinar del Rio, Luisita, una bailarina que había actuado ya con nosotros con la compañía Tropicana de Cuba, quien posteriormente se radico en Chicago, Representado a La Habana, Anisia Borroto, esposa entonces de El Magnifico cantante Felo Bohr, ella representaba a Camagüey, July del Rio, muy valiosa y popular vedette, representando a Oriente, Esmeralda, otra popularísima cantante y vedette cubana por Matanzas, y Clarita Castillo, bailarina también de Tropicana de Cuba, por Santa Clara. Ese era el cuerpo de baile del afamado coreógrafo cubano Gustavo Roig, hijo del maestro, autor de la clasica pieza cubana “Quiéreme Mucho” Gonzalo Roig.

En esa fase, tuve la oportunidad de alternar, con uno de mis ídolos el famosísimo, ”Miguelito Valdés” Mr. Babalu. “Que gentil, que caballero”. Con la rutilante vedette Hilda Fabiola, La cantante Brasilera Carmen Costa, y con un fantástico cantante colombiano llamado Sidney.

Estando actuando allí, una noche se me apareció Norman Rothman, y me reclamo, que por que, a mi llegada de New Orleans, yo había debutado allí, y no en el Albion que era mi

casa ?

Le conteste, que es que no quería ponerlo en el compromiso, de que tuviera que abrirme espacio. Me dijo: Tú espacio siempre estará abierto, en donde quiera que yo tenga un centro nocturno, así pues que habla con el dueño de este lugar, y dile que vas a terminar en un espacio de tiempo prudencial.

Bueno así tuve que hacerlo. Comencé una semana más tarde nuevamente en el Albion, acompañado esta vez, por Sammy el loco al piano, y un trompetista, que era tan bueno, que se sabía cuánto tema musical existía en el mundo. Desgraciadamente, el alcohol lo dominaba, y por eso había perdido credibilidad y oportunidades, de tocar en muchos otros sitios, pero mientras actué junto a el, siempre fue, puntual, y jamás dio un problema. No doy su nombre por respeto a su intimidad.

En el Albion, actué, desde entonces, 1967, hasta el 1969 en que me radicara en Los ángeles California, actuando con La Orquesta de Rene’ Touzet, pero siempre actuaba en el verano, regresando a New York en invierno para actuar en Los Violines de Danilo Cuervo, en la 125 St, y Riverside Dr., y que recientemente cuando regresara de visita, vi que le habían cambiado el nombre por un legendario y conocidísimo nombre de un centro nocturno americano que hasta hicieron una película con su historia: The Cotton Club.